Origen
Nuestro país actualmente enfrenta un deficiente desarrollo científico y tecnológico. Esto, según la SEP, se debe tanto a las dificultades económicas que enfrentan las familias mexicanas, como a la falta de interés y motivación de los jóvenes por seguir estudiando. Estos factores afectan la estadía de los niños en las escuelas y, finalmente, llevan a la deserción escolar.
En la evaluación de tres competencias: lectura, matemáticas y ciencias, realizada en el marco del Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2006 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), 50 por ciento de los jóvenes mexicanos de 15 años se ubicó en los niveles cero y uno, los más bajos del rendimiento escolar en estas habilidades, lo que significa que están poco calificados para acceder a estudios superiores o por lo menos para resolver problemas elementales. En contraste, los que lograron calificar en el máximo nivel no alcanzaron el 1%. En algunas de las entidades que tienen los más bajos niveles de desempeño, hasta 70 por ciento de los alumnos se encuentra en los niveles cero y uno que, como se dijo antes, no alcanzan el mínimo indispensable para poder aspirar a acceder a la sociedad del conocimiento.
Los estados con los resultados más bajos fueron 12: Chiapas, Tabasco, Oaxaca, Guerrero, Campeche, Puebla, Michoacán, Nayarit, Hidalgo, Sinaloa, Quintana Roo y Guanajuato. (Pisa 2006 en México, INEE, México DF, 2007).
Es patente que el principal problema científico que enfrenta México es el de los millones de niños que jamás tienen la oportunidad de adquirir los conocimientos y desarrollar las habilidades esenciales para participar plenamente en la sociedad, y mucho menos de alcanzar la educación superior. Ellos son nuestros talentos desperdiciados.
Profundamente preocupados por esta problemática, que es reflejo de la grave falta de equidad en la educación nacional y que pone en evidencia la necesidad imperiosa de apoyar, fomentar y difundir el saber científico desde las primeras instancias educativas, un grupo de científicos mexicanos y docentes hemos decidido tratar de revertirla. Se origina así, en el marco jurídico e institucional de la Academia Mexicana de Ciencia A.C. (AMC), el Programa Adopte Un Talento (PAUTA), que concibe su labor tanto como un soporte educativo como un aporte social.
El PROGRAMA ADOPTE UN TALENTO AC se constituyó formalmente en noviembre de 2009. Este acontecimiento nos coloca a la vanguardia de Programas Educativos de Desarrollo de Habilidades específicamente para las ciencias.

