La meta de replicar la historia

bgaitanBibi Gaitán llegó a PAUTA cuando cursaba el tercer año en una telesecundaria. Su profesora la canalizó a los talleres que brinda la A.C en Chiapas. Después, la misma profesora la nominó para pertenecer al programa de Jóvenes Científicas, en el que está desde hace cinco años.
En este programa, Bibi, de 21 años, recibió una beca mensual que le permitió pagar parte de sus estudios y conoció, durante los talleres y charlas que se imparten a las participantes, a destacadas científicas del ámbito nacional, quienes la impulsaron a ella, y a sus compañeras, a terminar una carrera.
“Donde yo vivo –La Gloria, municipio de La Trinitaria en Chiapas– no es común que las mujeres estudien hasta licenciatura, y mi abuelita –con quien vive– no me quería dejar seguir estudiando porque pensaba que no lo iba a aprovechar, que me iba a casar joven de todas maneras. Pero yo tenía claro, y en eso me ayudaron mucho las charlas con las científicas, que quería terminar una carrera y trabajar. Ya cuando mi abuelita vio que le echaba muchas ganas a la escuela entonces me apoyó”, cuenta Bibi.
Pero lograr su propósito no fue fácil. Aun con la beca de PAUTA, Bibi debía trabajar para pagarse parte de sus gastos y ayudar a su abuelita. Hasta ahora se desempeña como auxiliar de enfermería en el centro de salud de su comunidad. “Fue lo único que encontré. Trabajaba de lunes a viernes y estudiaba el fin de semana. Sábado y domingo me iba de mi comunidad para asistir a la escuela”. Así logró graduarse en la licenciatura de Psicología Educativa.
Ahora quiere encontrar trabajo como orientadora en una escuela. Sólo que en su comunidad no hay plazas disponibles. Pero Bibi no se desanima, sabe que encontrará trabajo y con lo que gane y pueda ahorrar planea ir a visitar a sus padres y hermanos, que están en Estados Unidos desde hace 17 años.
“Se fueron cuando yo estaba muy chiquita, tenía como cuatro años, sólo nos quedamos mi hermana más pequeña y yo con mi abuelita, que fue nuestra madre soltera. A mí me da mucho gusto no haberla decepcionado. Ahora que trabaje iré a ver a mis papás, pero quedarme allá no, yo quiero trabajar acá en México y apoyar a los niños y jóvenes para que sigan estudiando”.

Edgar López García. Docente estilo PAUTA

profesorEdgarParticipa en los cursos de capacitación docente de PAUTA Michoacán desde 2008, prácticamente desde que se abrió la sede en ese estado. Supo de la iniciativa porque conocía a varios integrantes del equipo que empezó a operarla. Con ellos hizo un trabajo de investigación, cuando estaban en licenciatura, que se asemejaba a los objetivos de la AC, así que no dudó en incorporarse a los talleres para profesores.
“Hay que innovar en el trabajo de enseñanza de la ciencia, para estimular a los niños a acercarse a ella, a través del desarrollo de habilidades. Más que enseñar conceptos –dice– hay que desarrollar el gusto por la observación, la indagación; y valores como el trabajo en equipo.  Por eso para mí este tipo de talleres, en los que se enseña justo eso, son fundamentales”.
Durante los cursos de capacitación en PAUTA ha reafirmado, lo que ya planteaba desde aquel trabajo de investigación con quienes luego conformarían PAUTA Michoacán, que la ciencia tiene que ser construida y reconstruida por quienes la estudian, dentro de su proceso de aprendizaje. “Para que los niños se interesen en la ciencia, tienen que sentirse participes de ella, y eso sólo sucede cuando ven que pueden tomar el material, investigar y proponer, más que ver un conocimiento ya construido y plasmado en los libros”.
A lo largo de estos casi ocho años en los talleres PAUTA, su perspectiva sobre lo que importa como resultado del trabajo de los docentes ha cambiado. “En la licenciatura nos enseñaron a priorizar el producto que entregaban los alumnos: un ejercicio, una maqueta. En PAUTA aprendí que lo importante es el proceso de aprendizaje, lo que el alumno hace para llegar a un producto: cómo lo hizo, dónde buscó la información, con quién interactuó. Es en ese proceso donde se aprecia el desarrollo de habilidades”.
También valora ahora mucho más el trabajo colaborativo y tiene muy claro que la enseñanza de la ciencia es un proceso que se construye, por eso está convencido de continuar tomando los cursos de PAUTA. “Cada año, la capacitación para los docentes incluye cuestiones nuevas. Hay momentos distintos. Se está reforzando más la parte de la indagación, antes se tomaba como otra más de las habilidades y ahora se está priorizando, lo cual es muy acertado porque esto impacta mucho en el desarrollo académico y personal de los niños y jóvenes; también ahora se está trabajando con los mini proyectos y proyectos de investigación”.

Nuestro equipo de robótica llega al World Robot Olympiad

IMG_4289Tres de los jóvenes que cursaron el taller de un año de robótica que PAUTA Distrito Federal ofreció, el ciclo escolar pasado, estuvieron en las olimpiadas nacionales: World Robot Olympiad (WRO) 2014. Al concluir su participación quedaron entre los primeros diez lugares. Ellos son: Eduardo Rojas, Axel Cooandiví Sánchez y Brian Alexis Rodríguez.

Axel Cooandiví Sánchez

Él llegó a PAUTA exclusivamente para participar en el programa de robótica, hace un año, cuando cursaba el tercero de preparatoria. Se enteró de la convocatoria por un compañero de la escuela, aplicó y lo aceptaron. Desde niño le han gustado las matemáticas, tanto que las eligió como carrera. Y qué mejor forma de explorar la lógica matemática que con la robótica.
“El taller de PAUTA me ayudó a ver las cosas de una manera más abstracta y más lógica. Aprendí a aterrizar mejor una idea, a expresarla en una orden para un robot. También aprendí, por supuesto, a trabajar en equipo, a escuchar a mis compañeros, a darme la oportunidad de analizar realmente cuál es la mejor propuesta y no encerrarme en la mía”.

Brian Alexis Rodriguez

Está en PAUTA desde hace ocho años. Entró cuando estaba en quinto de primaria, referido por su profesor de aula regular que lo notaba muy interesado en investigar cómo sucedían las cosas y en todo lo referente a la ciencia. Tanto le gustó el programa que se ha quedado hasta ahora que ya está en la universidad, estudiando Ingeniería en Computación. “En PAUTA he aprendido a analizar, a indagar, a saber cómo comunicar mis ideas. Y en el curso de robótica y en el torneo, aprendí a buscar soluciones diversas, que las cosas se pueden hacer de diferente manera y a tener un plan de reserva”.
Ahora, Alexis está considerando dedicarse a la robótica de lleno. “Me gustaría, sí, porque me gustaría utilizarla para solucionar grandes problemas, como los ecológicos, o para hacer cosas innovadoras que ayuden a la gente, quizá una mano robótica controlada por la mente, para quienes han perdido una”.

Eduardo Rojas

Está en Pauta desde que tenía diez años, ahora tiene 18 y está estudiando Ingeniería Mecánica. Al programa llegó referido por una iniciativa para niños talento del Distrito Federal. Desde entonces le gustaba entender y explicar por qué pasa cada cosa. “Cuando llegué a Pauta vi que me daban las herramientas para no quedarme sólo con los conceptos, sino para explorar, para indagar”. Además, dice que una de las cosas que más le gustó del programa es que le abre la ciencia a todos, “no le cierra la puerta a nadie, eso genera una convivencia muy enriquecedora, porque aprendes cosas nuevas de personas distintas”.
De su experiencia particular en el programa de robótica, que PAUTA abrió en 2014, dice:
“Aprendí a aplicar más la lógica. Ahí expresé y desarrollé todo lo que había aprendido sobre pensamiento abstracto. Y ya en el torneo, aprendimos a trabajar en equipo: a escucharnos y apoyarnos; a improvisar con pocas herramientas y a perseverar”.IMG_4288

Ana Cristina Ruíz. Nuestra primera egresada de licenciatura va por un posgrado

aCristinaAna Cristina entró a PAUTA hace cinco años, cuando estaba en tercero de preparatoria. Su profesor de física notó su talento para la ciencia y la recomendó para ingresar al programa de Jóvenes Científicas de PAUTA Chiapas. Hoy, ella es la primera graduada de licenciatura de este programa. Acaba de egresar de la carrera de biología y está en proceso de titulación.
Entre sus planes futuros está terminar una maestría y un doctorado en genética, hacer investigación, desarrollarse como científica y enseñar ciencia al estilo PAUTA, de una manera diferente, divertida, para que los niños y jóvenes no la vean como algo aburrido, sino como una pasión.
Ana supo que estudiaría biología desde que estaba en secundaria, porque la considera una ciencia muy completa que abarca la física, la química y las matemáticas, todas ramas que a ella le gustaron desde más pequeña. Así que en preparatoria escogió el área químico biológica. Pero entones llegó la incertidumbre.
Para poder estudiar biología, tenía que mudarse de San Cristóbal de Las Casas, donde reside, a Tuxtla, donde está la universidad. Los gastos de la renta y los materiales de la carrera preocupaban a Ana. Llegó entonces la oportunidad de entrar a PAUTA y recibir una beca mensual que la ayudaría a resolver todos esos gastos.
Ana, ahora de 24 años, ingresó también a los talleres, que un fin de semana al mes, PAUTA brinda a las integrantes de este programa, y que incluyen actividades relacionadas con ciencia, creatividad, emprendimiento, desarrollo personal y la visita de una destacada científica del ámbito nacional o internacional.
“Los talleres y la relación con las científicas me ayudaron –dice– a tener una visión más amplia de lo que es hacer ciencia, las muchas áreas en las que se puede alguien desarrollar y las diferentes posibilidades laborales. Las científicas también me han enlazado con profesionales en el extranjero, por si quiero hacer mi posgrado fuera”.
La experiencia en PAUTA también remarcó en Ana Cristina su compromiso con su comunidad y el entorno, además de transmitir el gusto por la ciencia a niños y jóvenes en general, Ana quiere impulsar y guiar a otras chicas de su entidad a estudiar una carrera científica y, en la parte de investigación, le gustaría centrarse en el estudio de diversas alteraciones de los genes que provocan síndromes y enfermedades.

La ciencia y el ingenio contra la Gallina Ciega

fresaGallinaCinco adolescentes, del Club de Ciencia PAUTA (CCP), de la escuela secundaria Álvaro Pacheco Ayala, sabían que en su comunidad (Oacalco, Yautepec, Morelos) llevaban años lidiando con la plaga de la Gallina Ciega, un gusano que se come la raíz de las fresas y puede afectar todo el cultivo. Por eso, cuando estos chicos, de origen mixteco y asentados con sus familias desde hace 12 años en Oacalco, supieron que debían hacer, como parte de las actividades del CCP, un Proyecto de Investigación con Impacto Social, no dudaron en elegir como tema el encontrar una solución a esta plaga.
Araceli Julio Hernández, Ana Yuritza León Hernández, Idalia Hernández Isidro, Daniel Franco González y Galdino Noé González Chávez, quienes cursan el segundo de secundaria y tienen 13 años, se pusieron a investigar, primero, todo lo referente a la Gallina Ciega, la fresa y los químicos que se usan para combatir al gusano. “Encontramos que hay una sustancia que decía en la etiqueta que sólo era para el frijol y el maíz, pero es para la misma plaga, la gallina ciega, y decidimos aplicarlo en la fresa, pero de una forma diferente”, cuenta Ana Yuritza.
Los adolescentes estuvieron observando cómo se usaba esta sustancia en los cultivos y vieron que las personas mezclaban el polvo con agua y así lo fumigaban sobre la planta. “Nos dimos cuenta que haciéndolo de esta forma, la sustancia cae en la hoja, pero no llega a la raíz, así que nos pusimos a debatir, cada quien empezó a aportar ideas y al final decidimos aplicar el polvo directo en la raíz de la fresa”, dice Araceli.
Para llevar a la práctica su idea, los adolescentes le pidieron a un familiar permitirles hacer el experimento en un solo surco de una parcela, para no afectar toda una cosecha. “Supimos que el polvo iba a llegar a la raíz, dice Daniel, porque cuando riegan se deshace y se va directo a ella, así que realizamos pequeñas pruebas, hicimos mediciones, vimos que funcionaba y decidimos compartir la idea con los sembradores”.
Ahora, cuando en la comunidad hay temporada de plaga de Gallina Ciega, lo atacan con este método y han logrado eliminar hasta 50% de los gusanos, lo que permite rescatar más de la mitad de la cosecha. Algo que resulta todo un éxito, porque cuando este gusano ataca, sin que los agricultores logren controlarlo, seca casi toda la parcela.
Para los cinco adolescentes este es su segundo año en el Club de Ciencia PAUTA, entraron en primero de secundaria, y esperan ahora desarrollar un proyecto nuevo, durante este ciclo escolar, para ayudar también a su comunidad.